Miró al reverendo con ojos cansados y se ajustó la montura de las gafas a la nariz, con gesto de agobio.
- Pues si ve usted a dios en mi laboratorio, dígale por favor que no entre y me espere a la puerta.
Dijo, cansado de tanta filosofía excesivamente alejada del empirismo.
miércoles 24 de septiembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada