Parecía una buena idea.
Si, pero no resultó. Le ocurrió lo mismo que al comunismo, se quedó en una buena idea a la que la realidad echó abajo.
Me sorprende oirte hablar así. Yo siempre había creido que eras comunista.
No, no exactamente. Soy un idealista, más bien.
¿Qué quieres decir? ¿Dónde queda la revolución?
En otro mundo, desde luego. Ya no tengo fe ni esperanza.
Lo que quieres decir es que no renuncias a unas ideas que sabes de antemano que fracasarán, que no será viables.
Cierto.
Eso carece de sentido.
Bien, pero es que la realidad no me gusta. Pese a que no pueda cambiarla. Y al final, la cuestión es seguir vivo y tener la conciencia tranquila. Y las ideas claras. Aunque no se ajusten a ningún patrón. Aunque no sean pragmáticas.
viernes 24 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada