jueves 19 de febrero de 2009

Óscares.

Se acerca la ceremonia de entrega de los controvertidos y emblemáticos premios cinematográficos de la academia de Hollywood. Y uno no puede sino recordar aquellos que, por un motivo u otro, le hicieron setir bien de alguna manera. Porque puede que sean unos premios relamidos, en muchas ocasiones mercantilistas, falaces, falsos. Puede que en mi querido país de pandereta hayan desarrollado su propia versión, igual de casposa aunque la quieran disfrazar de un aura de progresismo, humor, independencia o yo qué se y llamarlos Goya, que ya me dirán que tiene que ver el ilustre pintor en cuestión con el cine. Puede que sea incomprensible que una pelicula se tenga que llevar un buen puñado sí o sí (de no ser así, parece que faltaría algo, aunque si lo analizamos con frialdad, tiene delito que una película cuente con el mejor director, actor pricipal, secundario, maquillaje y así hasta sumar siete u ocho premios).
Pero es que ha habido momentos inolvedables. Pocos, pero los hay. Algunos imprescindibles.
Como cuando al señor Drexler le dan un Oscar a la mejor canción, no le dejan cantar y en la dedicatoria se marca una estrofa de su canción. Genial, como corresponde.
O esa nostalgia que le entra a uno cuando se acuerda de Garci, sorprendido con el Óscar y sin nada que decir, porque el buen hombre no hablaba ni papa de inglés. Era una época en la que, en España, casi nadie hablaba inglés y todavía a día de hoy nuestro presidente ni mu y el que teníamos hacía el ridículo cuando lo intentaba (creo que ha mejorado mucho dando clases en la uni...).
La parrafada de Almodovar, que se desquitó después de varios intentos fallidos, de varias mieles en los labios. Un poco recargado, como el personaje en cuestión y lo siento pero es que uno es incapaz de ver por detrás de la tercera capa de maquillaje.
Y la mejor, la de Trueba, el gran Trueba. A este no le apoyan tantos lobys, pero tiene un talento enorme y la película (Belle Epoque) es encantadora, divertida y fácil de ver. Es famoso su discurso, algo así como "quisiera creer en dios para darle las gracias pero solo creo en Billy Wilder. Gracias mr Wilder". No desmerece la contestación que le da Wilder por teléfono al día siguiente, cuando al presentarse para felicitarle le dice "Hola Fernando, soy dios".
Gracias a todos.

jueves 12 de febrero de 2009

El alimento de los peces.

Educación laica en valores religiosos. Penas de muerte y prohibiciones a la eutanasia. Esclavitud y jubilaciones millonarias. Los ministros van de caza con los jueces ¿de qué color son los faisanes? ¿de qué color es el plomo de las balas? Condiciones de vida y condicionantes de vida. Odia al prógimo, sobre todo si es diferente. Un país aconfesional regido por obispos disfrazados. Jesucristo ha muerto y Dios descansa en paz. A la derecha del padre hay un presidente de partido. Cuando un rico robe lo llamaremos corrupción. O intereses, o stock options. Lamentemos como funciona el sistema e inyectémosle dinero. Necesitamos liquidez. Los pobres, la peste, los miserables. Calles llenas de parados y manifestantes. Parados que quieren trabajar ¿Cómo quieren que los entiendan aquellos que nunca han trabajado? Contradicciones cotidianas.
Alimentemos a los peces gordos hasta que vomiten, así tendremos algo que comer.

martes 3 de febrero de 2009

Modernas creencias

Shock is all in your head
Your sex and your dope is all that were fed
So fuck all your protests and put then to bed
God is in the TV
Rock is Dead
Marilyn Manson