martes 24 de marzo de 2009

Coherencia. Incoherencia.

Cuando el papa dice no a los preservativos, pese al irrefrenable avance del VIH en África, es totalmente coherente con sus ideas. La moral cristiana es clara y cristalina al respecto, el sexo fuera del matrimonio religioso es un acto pecaminoso y no deben justificarse actos pecaminosos. Si la realidad es ajena al pecado, peor para la realidad. Y es que no debemos olvidar la decimonónica premisa católica de que el alma es más importante que el cuerpo. El problema del sexo sin control en países subdesarrollados es, para estos estamentos, un problema más moral que fisiológico o patológico. Al fin y al cabo, el VIH solo afecta al cuerpo; el pecado afecta al alma y esta es más importante.
Insisto, el mensaje del santo pontífice es coherente.
Con la campaña contra el aborto desplegada en mi pequeño país ocurre algo similar. La iglesia no acepta el aborto. Punto final. Tienen todo el derecho del mundo a expresar su opinión. Y la respeto, aunque no la comparto. Además, es coherente con el discurso y los preceptos católicos.
El mensaje antiabortista de la iglesia es coherente.
Si a mí lo que de verdad me molesta es la incoherencia. Cuando uno se traiciona a si mismo o no actúa conforme a sus ideas. Por ejemplo, el binomio iglesia-PP que en estos tiempos saltan a la calle con tanta fiereza defendiendo sus preceptos han tenido ochos años, ocho largos años, para penalizar el aborto. Porque en principio no estamos en desacuerdo con un cambio de ley, sino en contra del aborto. O al menos eso creo. Y si negamos tal binomio ¿por qué la iglesia no se mostró igual de beligerante durante el mandato del partido conservador y lo instó a ilegalizar el aborto?
¿Por el mismo motivo por el que se pasó cuarenta años abrazado a un poder totalitario, que no dudaba en fusilar a otros seres humanos por cuestiones ideológicas?
Cuando la derecha española nos enredó en una guerra sin sentido en oriente medio, la iglesia se mostró en desacuerdo, sin embargo no lanzó campañas mediáticas, no vimos a los curas portando pancartas, carteles reivindicativos. No escuchamos a Rouco criticar al gobierno en sus homilías.
Eso me molesta, porque es incoherente.
Millones de muertos por una guerra sin otra cosa que una inocente declaración en contra y a la vuelta de las esquina, un cambio en la política educativa del PSOE sacó a los sacerdotes a la calle, con sus sotanas y ribetes, con sus discursos y sus colegios privados pidiendo que la enseñanza dejase de ser un servicio público (fue una de las peticiones de los manifestantes en la concentración multitudinaria de Madrid).
Acuñamos términos tan absurdos como laicismo radical. ¿Cómo coño puede ser el laicismo radical? ¿Donde estaba el señor Bueno, que tanto criticó el término Alianza de Civilizaciones (que también tiene delito) cuando tanto se habló de laicismo radical? Aquí se declara y se publica a golpe de talonario.
Eso me molesta, porque es incoherente.
Una cosa es que el alma sea más importante que el cuerpo. Y otra que los honorarios sean más importantes que las almas.

sábado 14 de marzo de 2009

Consejo

Desoye los gritos de malos augurios.
Vive.

martes 3 de marzo de 2009

Funambulista.

Vivía en las alturas, contemplaba el horizonte, el paisaje, haciendo equilibrios sobre el fino alambre. Se vanagloriaba de caminar constantemente por la cuerda floja.
Un día bajó al suelo y descubrió lo bello que era alzar la vista al pasear y mirar al cielo. Y disfrutar del cielo y la belleza de las estrellas.