Aceptémosl0, para bien o para mal, el mundo dista mucho de pensar como yo. Y como soy demócrata, me decanto por aceptar los resultados y no comentarlos. Al menos de momento.
Pensar como una minoría no me transforma en minoritario.
No creer en el capitalismo voraz no me transforma en un comunista, ni en un anarquista, ni en un terrorista. Ni siquiera me encasilla en ninguna corriente de pensamiento concreta.
No creer en el catolicismo ni apoyar ninguna teocracia o religión concreta no me convierte en ateo. Y ser agnóstico tampoco me encasilla en ninguna corriente de pensamiento concreta.
Es difícil expresarte sin que le encasillen a uno.
Es difícil remar en aguas revueltas.
Este es el precio.
La recompensa es la libertad.