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martes, 8 de noviembre de 2011

Desodorantes y antiperspirantes.


Antes de comenzar a hablar de los desodorantes debemos pararnos a analizar qué es el sudor y cuál es su significado.

Esquema de la piel
En el cuerpo humano podemos distinguir dos tipos de glándulas sudoríparas, que difieren tanto en su anatomía y morfología como en su fisiología y funciones. Son las glándulas sudoríparas ecrinas y las glándulas sudoríparas apocrinas.

Las glándulas ecrinas se encargan de segregar un líquido acuoso y en general de manera abundante. Se encuentran distribuidas por todo el cuerpo y se abren diréctamente a la piel, resultando más abundantes en algunas zonas como cuero cabelludo y frente, manos, o pies y más escasas en otras como los flancos laterales del tórax.

Su principal función es termorreguladora, aportando un líquido que,
al evaporarse, rebaja la temperatura de la piel. Por esta razón se segregará mayor cantidad de sudor cuanto mayor sea la temperatura ambiental o si el cuerpo, debido al funcionamiento del sistema muscular (por ejemplo derivado de una actividad física intensa), aumenta su temperatura.

Esquema de una glándula sudorípara ecrina
El principal componente del sudor ecrino es agua, pero existen otra serie de componentes, tanto inorgánicos (sales de minerales) como orgánicas (urea, ácido úrico, ácido urocánico, etc.).

Esquema de glándula aprocina
El segundo tipo de glándulas son las apocrinas. Esta se abren a folículos pilotos y encuentran en zonas muy concretas (axilas y zona anogenital, fundamentalmente). Segregan un sudor lechoso y cargado de sustancias orgánicas. Son las causantes del olor característico individual, pues la composición de la secreción es muy variable (tanto entre personas, como en una misma persona, variando a lo largo de la vida).

Debemos tener en cuenta que el sudor en si mismo carece de olor desagradable. De hecho el sudor ecrino es prácticamente inodoro. Es la descomposición del mismo por parte de la flora microbiana (que habita nuestra piel) el que produce sustancias del mal olor característico. En determinadas zonas, bien por encontrarse encerradas (como ocurre en los pies), bien por encontrarse confinadas entre pliegues cutáneos (como ocurre en las axilas), esta descomposición es más evidente. Además, en la zona axilar y anogenital contribuirá en gran medida la presencia de sudor apócrino (con mayor carga de componentes orgánicos, algunos de ellos olorosos por si mismos).

Desodorantes y antiperspirantes poseen un fin común: evitar los efectos antiestéticos del sudor. Pero su modo de actuación es totalmente diferente, ya que los desodorantes tratan de evitar o enmascarar el olor desagradable del sudor, mientras que los antiperspirantes evitan la producción de sudor por parte de las glándulas.

Principios activos.

Los desodorantes actúan tratando de evitar el mal olor del sudor al ser descompuestos parte de sus componentes por hongos y bacterias. Para lograrlo hay dos mecanismos básicos, evitar el desarrollo de las bacterias o neutralizar el mal olor del sudor degradado por los microorganismos.

Triclosan
En el premier caso el principio activo será una sustancia que controle en desarrollo de los microorganismos, es decir, un antimicrobiano.  Existen multitud de antimicrobianos diferentes usados en los desodorantes. Casi todos los desodorantes poseen cantidades relativamente altas de alcohol etílico, que actuará como disolvente de otros componentes y como antimicrobianos. Entre los antimicrobianos orgánicos más usados destacan las cloroamidas, los clorofenoles como el triclosan y algunos derivados del amonio cuaternario.

Para neutralizar el mal olor de los desodorantes tenemos, así mismo, dos opciones. La primera es usar sustancias adsorbentes de las sustancias odoríferas, es decir, sustancias capaces de unirse a los compuestos olorosos y neutralizar de este modo su olor. Entre estas podemos encontrar desde diferentes tipos de resinas hasta sustancias de naturaleza lipídica como el ricinoleato cinc.

La segunda opción es usar perfumantes fuertes que disimulen el olor del sudor, aunque este último método es con diferencia el menos efectivo y adecuado (tengamos en cuenta que, más tarde o más temprano, el olor del perfumante desaparecerá).

Los antiperspirantes tratan de evitar que el sudor sea segregado por la glándula, o absorben o adsorben el sudor nada más ser segregado, evitando que entre en contacto con los microorganismos. Volvemos a tener, por lo tanto, dos opciones.

 Los compuestos más habituales que se usan para evitar que la glándula segregue sudor son las sales de aluminio, inorgánicos como los derivados del clorohidrato de aluminio, cloruro de aluminio o sulfato de aluminio, u orgánicos como las sales fenólicas de aluminio. Cierran el conducto glandular o lo obliteran, evitando la salida del sudor.
Talco en polvo.

En cuanto a los adsorbentes, son sustancias generalmente pulverizadas a cuya superficie se pega el sudor. Destacan las sales de calcio y magnesio pulverizadas, como el talco, el caolín y sus derivados. Suele usarse talco micronizado, para que no deje rastro sobre la piel.

Excipientes.

Dado que la variedad de formas cosméticas de los desodorantes es muy elevada, podemos encontrar también varios tipos de excipientes. La mayor parte de los desodorantes y antiperspirantes vienen disueltos o suspendidos en agua. Es muy frecuente la presencia de un excipiente hidroalcohólico o hidroalcohólicoglicérico (es el excipiente de muchos desodorantes en aerosol). El vehículo acuoso o hidroalcohólico puede estar modificado.

Otra posibilidad es que el cosmético se presente emulsionado, apareciendo entonces una fase acuosa y una fase oleosa. Los excipientes oleosos no derivan mucho de los que ya estudiamos en las emulsiones de limpieza. Las emulsiones más frecuentes son las aceite en agua (emulsiones lechosas o emulsiones O/A), pero también podemos encontrar emulsiones agua en aceite (emulsiones cremosas o emulsiones A/O), más grasas y viscosas (desodorantes en crema).

Incluso a veces aparecen como cosméticos sólidos, sin agua (desodorantes en polvo), en los que las sales metálicas y el talco se encuentran incorporados en un sistema sólido inerte.

Aditivos y correctores.

Los aditivos más importantes de la mayoría de los cosméticos desodorantes y antiperspirantes son los perfumes y aromas. En algunos casos podrían considerarse incluso su principio activo.
Debe incorporar, en la mayor parte de las formas cosméticas, antioxidantes y antimicrobianos. Recordemos que estos últimos pueden ser el principio activo en si mismo del cosmético.
Cada forma cosmética particular puede incorporar, así mismo, aditivos y correctores que colaboren en las buenas características y propiedades del producto.

lunes, 25 de julio de 2011

Sol y piel: aftersun

En entradas anteriores hemos tratado el tema de las radiaciones solares, sus efectos más importantes sobre la piel, peligros y cuidados cosméticos para tratar de evitar estos daños.

Damos un paso más allá y hablamos ahora de los cosméticos que nos aplicamos en el caso de que todas estas recomendaciones hayan caído en saco roto. Es decir, los aftersun o cosméticos para después del sol.


Es necesario un producto que normalice las condiciones de la piel. Por eso, deben reparar en la medida de lo posible los efectos nocivos que la radiación solar ha producido.

Dividiremos los tipos de principios activos en función de su nivel de actuación sobre la piel, es decir, en función de qué efectos nocivos tratan de paliar.

Por un lado tenemos principios activos hidratantes, que coinciden con los presentes en el otros cosméticos en los que la hidratación es importante (todo tipo de cremas y emulsiones hidratantes, protectoras y también en antienvejecimiento, etc.).  Estos activos se dividen, en dos grupos importantes: humectantes y emolientes.

Urea
Los humectantes tratan de retener agua sobre la piel usando sustancias con capacidad para captar químicamente el agua. Suelen ser sustancias con grupos alcohol (retienen el agua mediante puentes de hidrógeno). Clásicamente se usan compuestos como la glicerina o el propilenglicol. Otros humectantes clásicos son sustancias con grupos nitrogenados, como la urea.

Los emolientes son sustancias grasas. También retienen el agua, pero mediante un mecanismo diferente: al ser hidrófobas (es decir, carecen de afinidad por el agua) crean una capa sobre la superficie de la piel que evita que ésta pierda el agua por transpiración. Las sustancias grasas tienen procedencias diversas, encontrando grasas animales, vegetales, minerales, sintéticas y semisintéticas (en otra entrada trataremos el tema), cada una con sus ventajas y sus inconvenientes (los cosméticos suelen llevar una mezcla de todas ellas).

alfa-Bisabolol
Los principios activos antiinflamatorios deben tratar de paliar los efectos inflamatorios de la luz solar. Ayudan a disminuir el eritema (enrojecimiento) y sobre todo el edema (inflamación) posterior a la exposición. El activo cosmético antiinflamatorio más importante es el alfa-bisabolol. Puede añadirse directamente o aprovechar algún tipo de extracto vegetal rico en esta sustancia, como el extracto de manzanilla. También actúan como antiinflamatorios los flavonoides (son una familia muy variada de productos químicos), concretamente los flavonoides presentes en extractos vegetales como el de caléndula, malva, manzanilla o aloe.


Aloe vera
Manzanilla
Caléndula

Otros principios activos muy habituales son los epitelizantes (cicatrizantes), que ayudan a reponer la epidermis deteriorada. Destacan la alantoína (activo de origen animal), el pantenol (derivado alcohólico de la vitamina B5), el ácido ximénico y algunos extractos vegetales, como el aguacate, la caléndula, o la centella asiática.
Centella asiática
Pantenol






También suelen aportar activos regeneradores y estimulantes, como los derivados de vitaminas (suele tratarse de extractos animales o vegetales ricos en vitaminas), minerales, oligoelementos, etc.

domingo, 3 de julio de 2011

Protección solar: Componentes de los protectores.

Representación de Helios
Ya hemos analizado en entradas anteriores los efectos del sol sobre la piel, los distintos tipos de radiaciones, así como los sistemas más importantes de protección solar y el significado del valor del FPS. Esta vez, siguiendo la ruta marcada por esta temática, analizaremos los componentes más importantes de los protectores solares.

El principio activo (y por lo tanto componente fundamental) del protector solar es el filtro solar. Encargado, como su nombre indica, de filtrar la radiación solar impidiendo que las radiaciones dañinas, es decir, la radiación ultravioleta, dañe la piel.


Podemos clasificar los filtros solares en dos grandes grupos: filtros físicos y filtros químicos.

Los filtros físicos son aquellos que forman una película sobre la piel que rechaza físicamente las radiaciones solares, es decir, los rayos solares son reflejados. No consiguen atravesar en absoluto la barrera formada por estas sustancias.

En cambio los filtros químicos no reflejan la radiación, sino que la absorben. En este caso la radiación solar cambia de longitud de onda (generalmente se transforman en radiaciones de longitud de onda mayor y por lo tanto menos energética) debido a la interacción con estos productos químicos.

Los filtros físicos tienen un mecanismo de actuación sencillo y suelen ser sustancias químicas también relativamente simples. Sencillamente, deben suponer una barrera infranqueable para la radiación, deben ser opacos a esta. Y para ello se usan en general sustancias inorgánicas pulverizadas. El tamaño del grano de polvo es trascendental, ya que un polvo fino es capaz de cubrir gran superficie de piel, proteger frente a las radiaciones y a la vez ser prácticamente invisible.

De entre los filtros físicos destacan los óxidos de zinc, hierro y titanio. Pueden pulverizarse hasta tamaños muy pequeños, cubriendo la epidermis y dejando poco rastro visible. Debemos pensar que, cuando este tipo de sustancias no está suficientemente pulverizado o se encuentra en proporciones muy elevadas, dejan un rastro muy visible sobre la piel y hacen que el producto sea muy incómodo de usar y poco extensible (dejan las típicas manchas blancas).

Los filtros físicos son muy efectivos, detienen todas las radiaciones UV, forman una barrera muy fuerte. De hecho, siguen siendo el principal componente de los filtros potentes (con valores elevados de FPS), pese al desarrollo de los compuestos orgánicos. Tienen dos inconvenientes: el rastro que dejan sobre la piel (solventado si el polvo es los suficientemente fino) y el hecho de que impiden que la piel adquiera su color natural, ya que al frenar todas las radiaciones no dejan llegar tampoco aquellas que disparan la melanogénesis.

Los filtros químicos son sustancias químicas con capacidad de absorber radiación ultravioleta. En general, esta actúa sobre algunos átomos de la molécula, cambiando su configuración y provocando un cambio en la longitud de onda.

Existen filtros químicos muy efectivos, aunque en general los físicos son más eficaces. La mayor parte de las sustancias orgánicas usadas como filtros químicos no absorben todas las radiaciones dañinas, sino un rango de las mismas. Por lo que, para que el filtro sea efectivo, deben mezclarse varios tipos de sustancias.

Poseen varias ventajas sobre los físicos, no obstante. Por un lado son más extensibles, menos visibles a simple vista y por lo tanto menos incómodas de usar. Y por otro lado permiten dejar ciertas ventanas de radiación que permitan llegar a la piel pequeñas cantidades de radiaciones que disparen la melanogénesis (en este caso pueden no impedir totalmente el proceso que nos permite ponernos morenos).

Existen muchas sustancias orgánicas que actúan como filtros químicos. Por un lado están los derivados del ácido para-aminobenzóico (PABA), que son muy eficaces absorbiendo las radiaciones UVB. Sus concentraciones suelen estar limitadas por el hecho de que provocan reacciones adversas sobre la piel de algunas personas (reacciones alérgicas, por ejemplo).  También son muy usados los derivados del ácido cinámico (cinamatos). Su principal problema es que se eliminan con excesiva facilidad por el agua y el sudor. Las benzofenonas, productos orgánicos policíclicos, son una familia muy amplia que incluye filtros UVA y UVB. Otros grupos usados son los derivados del ácido salicílico (salicilatos) y los antranilatos.



Los protectores solares pueden llevar, así mismo, otra serie de componentes que colaboren en la defensa de la piel, sin actuar directamente sobre las radiaciones solares.

Un ejemplo de esto último son los antioxidantes.

Tonatiuh
Muchos cosméticos solares incluyen en su composición antioxidantes, ya que parte de los efectos nocivos de la luz UV es la generación de radicales libre y de sustancias oxidantes que deterioran la piel.
Entre las sustancias con propiedades antioxidantes destacan algunas vitaminas. Poseen la ventaja de que, al ser productos naturales, tienen más aceptación y no suelen provocar reacciones adversas. Se usan vitaminas del grupo A, es decir, derivadas del ácido retinoico y carotenos (en cosmetología no puede usarse ácido retinoico, usándose el derivado alcohólico denominado retinol). También del grupo C, es decir, ácido ascórbico y sus derivados. Y vitaminas del grupo E, es decir, tocoferoles (estos últimos actúan como protectores de la oxidación de las membranas biológicas).

Otras sustancias antioxidantes muy usadas son los flavonoides (se trata de una familia de compuestos orgánicos de origen vegetal). Y compuestos con grupos –SH con presunta acción protectora de las proteínas (se usan por su similitud con el glutation, una molécula orgánica implicada en la cadena de destrucción de radicales libres).

Por último se encuentran los activos antioxidantes de última generación, basados en la inclusión de enzimas antioxidantes como la Superóxido dismutasa (SOD). Se usará una versión de este enzima extraída de algún ser vivo, generalmente cultivos celulares. Su nivel de actuación será totalmente superficial y la capacidad real de trabajo es, cuando menos, discutible.