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sábado, 4 de febrero de 2012

Quetatina: estructura y síntesis.


Introducción.

Entendemos por queratina un grupo de proteínas fibrilares citoesqueléticas, de la familia de los filamentos intermedios. Se trata de una proteína con capacidad de endurecer el tejido en el que se acumula. A los tejidos cargados de queratina se les denomina queratinizados o cornificados.

La queratina en grandes cantidades puede tornar un tejido extremadamente duro: solo debemos pensar en las garras de los grandes felinos o en los cuernos de un rinoceronte para darnos cuenta de su fortaleza.
Encontramos queratinas en varios tejidos, pero el lugar más característico es, sin duda, la piel y sus anexos. En el ser humano, encontramos cantidades significativas de queratina en la epidermis, sobre todo en estratos superiores, y en los anexos cutáneos cornificados: las uñas y los pelos.

En este apartado analizaremos las queratinas más habituales en las células de la piel y anexos cutáneos humanos, repasando los aspectos más destacados de su biosíntesis.

La familia de las queratinas.

Cuando hablamos de queratina solemos referirnos a un conjunto de proteínas de gran tamaño, constituidas por la unión de filamentos de tamaño mucho menor.
Puente disulfuro (cisteína - cistina)

Las subunidades básicas de la queratina se dividen en dos grandes grupos: queratinas ácidas y queratinas básicas (y neutras). Estas subunidades básicas están constituidas por una sola proteína, mayormente de morfología espiral (abundantes hélices alfa). Y poseen cantidades especialmente abundantes de un aminoácido concreto: la cisteína (aunque la cantidad final es variable en función del tipo de queratina).
Pelo
Hay veinte precursores de la queratina, denominados del uno al veinte (como K1, K2... hasta K20). De ellos, los ocho primeros (K1 a K8) son queratinas básicas o neutras. El resto (de K9 a K20) son queratinas ácidas.

De entre las básicas y neutras, la K1 y K2 son típicas de la piel. De entre las básicas, las más características de la piel son K9 y K10.

La unión de estos veinte precursores nos dará lugar a los distintos tipos de queratina. Se han descrito al menos treinta tipos de queratina diferentes en distintos tejidos animales.

En el ser humano, todos estos tipos de queratina se pueden agrupar en dos conjuntos: las queratinas blandas, que constituyen la epidermis y el vello fino (casi invisible) y las queratinas duras que forman parte de los pelos gruesos y de las uñas. Las primeras son más ricas en componentes hidrosolubles y más pobres en azufre, mientras que las segundas son más pobres en componentes hidrosolubles y más ricas en azufre.

Fabricación de queratina.

Los monómeros de queratina se unen entre si para formar dímeros. El dímero es el primer precursor de la gran molécula de la queratina en el que entran en juego varias proteínas (dos, como su nombre indica). Y la unión no tiene lugar de cualquier manera, sino de una forma muy concreta: una subunidad ácida se unirá con una subunidad básica. De esta forma, la macromolécula acabará teniendo la misma proporción de subunidades básicas que de subunidades ácidas.

Posteriormente dos dímeros se unirán entre si para formar tetrámeros. Multitud tetrámeros se unen entre si, unos detrás de otros, dando lugar a los protofilamentos. Al microscipio electrónico, los protofilamentos constituyen un elemento fibrilar homogéneo.

Varios protofilamentos se unen entre si, en grupos de unos cuatro protofilamentos, formando una protofibrilla.

A partir de estas protofibrillas bien cohesionadas se formarán las grandes moléculas de queratina uniéndose muchas subunidades y torsionándose formando un trenzado. Para ello, se requiere de la presencia de una molécula que hará de puente entre los precursores de la queratina. Hablamos de la filagrina.
Fabricación de la queratina.
La filagrina.

La filagrina aparece de forma conjunta a la queratina en los gránulos de queratohialina que abundan en el citoplasma de las células epiteliales de la epidermis a partrir de las capas superiores del estrato espinoso.
Como indicamos, su función es formar puentes de unión entre las moléculas de queratina, es decir, constituyen una suerte de cemento molecular que mantiene las moléculas unidas y asegura que su unión, fusión y plegamiento son los correctos.

La filagrina se fabrica a partir de un precursor: la profilagrina. La profilagrina es una proteína de gran tamaño. Sufrirá una serie de cortes específicos, obteniéndose la filagrina, que es una molécula de tamaño relativamente pequeño. Una sola molécula de profilagrina, de hecho, contiene entre diez y doce subunidades de filagrina repetidas, que se separarán por el proceso de corte.

Es decir, la filagrina se forma a partir de un precursos de gran tamaño, llamado profilagrina, que sufre una serie de cortes específicos (modificaciones postraduccionales).
Fabricación de la filagrina
En los estratos superiores de la epidermis buena parte de la filagrina degenera, se hidroliza y pasa a formar parte de las sustancias orgánicas que se van depositando sobre la piel y que constituyen, entre otras cosas, el factor natural de hidratación.

Queratina y azufre.

Desde hace tiempo se conoce la importancia para las queratinas de su contenido en azufre. Ya hemos indicado que se relaciona con su dureza. Analicemos las causas.

El azufre deriva de un componente habitual en las queratinas: un aminoácido denominado cisteína y que posee azufre en su molécula. Las cisteínas de distintas cadenas de queratina pueden unirse entre si, así como con las queratinas de otras proteínas, como las filagrinas, mediante puentes disulfuro (formando un puente de unión y hablandose de cistina al referirnos a dos aminoácidos de cistina de distintas cadenas unidas por un puente disulfuro).

Por esto, cuanto más rica en azufre sea una queratina, mayor cantidad de puentes disulfuro podrá establecer con moléculas vecinas, endureciendo o haciendo más correosa la estructura.
Esta es la razón, así mismo, de que compuestos encargados de reblandecer la queratina, como algunos exfoliantes o los depilatorios químicos, basan su actuación en la degradación y eliminación de puentes disulfuro. Al eliminar estos puentes, las moléculas de queratina se separan entre si, pierden cohesión y la proteína ve reducida considerablemente su dureza. Además, los puentes peptídicos que unen los aminoácidos entre si quedan más expuestos, pudiendo ser degradados mediante otros compuestos químicos o sencillamente elevando el pH a niveles que los desestabilicen.

Los depilatorios químicos usan, por ejemplo, derivados del ácido tioglicólico (tioglicolatos)  a pH 11 aproximadamente y en menos de cinco minutos son capaces de degradar la queratina hasta tal punto, que los pelos pueden ser eliminados con una paleta de plástico.

lunes, 9 de enero de 2012

Fisiología y desarrollo de la epidermis.


División celular y cinética de la epidermis.

Estratos de la epidermis.
La epidermis, como ya hemos indicado en entradas anteriores, descama de forma continua perdiendo capas más superficiales. Esta descamación es compensada por la proliferación continua del estrato inferior, el estrato basal, que va generando células que pasan a estratos superiores.

Prácticamente las únicas células de la epidermis que sufren mitosis (es decir, las únicas células proliferativas) se encuentran en el estrato basal. Las mitosis en estratos superiores son muy poco frecuentes (pueden encontrarse células en mitosis dentro del estrato espinoso, pero no es algo común). Y no todas las células del estrato basal están en estado proliferativo de forma continua; de hecho se calcula que alrededor del 60 % de las células basales están activas en un momento dado y el resto solo se activaría si resultase indispensable (cuando se requiera un crecimiento epidérmico más intenso, para cerrar alguna herida o recuperarse de alguna lesión, por ejemplo).

Las células proliferativas entran en mitosis cada doce o catorce días de media. Estas células, al dividirse, generan células de estratos superiores (una célula pasa al estrato superior y la otra ocupa el puesto de la célula madre en la capa basal). El proceso de maduración que sufre la célula que entra en estratos superiores dura el tiempo que tarda en llegar hasta las capas altas del estrato córneo. Lógicamente, esto depende del grosor de la piel. El tiempo medio de reposición o turnover es de unos trece días. Una vez llega a estratos superiores, se mantienen un tiempo adheridas hasta su eliminación final; este tiempo ronda los trece o catorce días. El tiempo de renovación total, desde que la célula es generada por mitosis hasta que es eliminada del estrato descamativo, es de entre treinta y cinco y cuarenta y cinco días cuando la piel se encuentra en condiciones normales (en circunstancias extraordinarias, como una lesión, este tiempo puede acortarse significativamente).

Diferenciación celular y queratogénesis.

Célula epidérmica con marcaje de queratina.
Durante el proceso de ascensión por la epidermis, los queratinocitos van sufriendo una serie de cambios morfológicos y llenándose de una proteína fibrilar endurecedora denominada queratina.

El cambio morfológico más importante es el aplanamiento del queratinocito en su ascenso. En los estratos basal y espinoso son células poligonales, cuboideas; en los estratos superiores se van aplanando hasta constituir una célula totalmente aplanada en el estrato lúcido y córneo.

Estructura de hélice alfa
El proceso más característico es la queratogénesis, la fabricación de queratina por parte del queratinocito. En los estratos inferiores, el queratinocito va acumulando tonofilamentos, precursores de la queratina, que se van acumulando en el citoplasma. Se trata de tres cadenas de proteína constituidas por sendas hélices alfa y enrolladas entre si. Su estructura cuaternaria es, de este modo, un trenzado de hélices.
Estructura de la alfa-queratina

En estratos superiores estos tonofilamentos se van uniendo para formar las tonofibrillas, de mayor grosor y más consistencia. Las tonofibrillas, a su vez, se unen entre si conforme la célula asciende por la epidermis, para formar la queratina. El proceso de formación de queratina se e favorecido por la presencia de queratohialina. Los gránulos de queratohilina son característicos del estrato granular y contienen profilagrina, que se transformarán en filagrina, que a su vez constituye a la formación de la queratina formando una especie de cemento interfibrilar que une a las tonofibrillas. Es decir, que la queratina se forma por la unión de estos filamentos gracias a un componente intermediario (las filigranas).

La acumulación de queratina en el citoplasma del queratinocito hace que este se vaya deteriorando. Pierde sus orgánulos y en los estratos superiores del estrato granular ya podemos decir que la mayor parte de las células están muertas. A esto contribuye también la liberación de los enzimas lisosomales al citoplasma, que acaban de degradar todo el contenido interior del citoplasma (excepto las fibra y queratina, que son proteínas grandes y muy duras); de esta forma, la célula acaba sin orgánulos, con el núcleo muy deteriorado, pero cargada de queratina.

En el estrato granular, en la parte superior sobre manera, los queratinocitos vierten al exterior el contenido de los gránulos denominados corpúsculos de Odland (que empiezan a aparecer en el estrato espinoso), liberando así al espacio intercelular sustancias cementantes. Se trata de ceramidas, una familia de lípidos muy hidrófobos que se establecen en capas y además de formar un cemento, constituyen una importante barrera hidrófoba (evitan la pérdida de agua o la entrada de líquidos acuosos desde el exterior).
La queratina es una proteína fibrilar constituida por fibras helicoidales trenzadas. Es rica en un aminoácido denominado cisteína, que contiene azufre; este azufre es importante ya que forma puentes disulfuro entre dos aminoácidos de cisteína (formando lo que se denomina cistina) de dos cadenas trenzadas. Es una forma de estabilizar la queratina y endurecer el trenzado (evitan que las cadenas se separen unas de otras e incluso que se desplacen unas respecto a las otras).

En el ser humano diferenciamos dos grandes tipos de queratina. Por un lado encontramos la queratina blanda, pobre en azufre (en cisteína) y rica en queratohialina (basa la unión entre fibras en este cemento, en lugar de basarlo en multitud de enlaces químicos covalentes, muy fuertes); esta queratina aparece en la piel y vainas epiteliales del pelo. Por otro lado encontramos la queratina dura, pobre en queratohialina y rica en azufre (por lo tanto, presenta abundantes enlaces disulfuro, con lo que el trenzado es mucho más resistente); esta queratina constituye los anexos cutáneos fuertemente cornificados, es decir, pelos y uñas.

Existen una serie de factores metabólicos y fisiológicos que estimulan o inhiben la proliferación de las células epidérmicas y la queratogénesis. Entre los estimulantes de estos procesos destacan los andrógenos (hormonas sexuales masculinas), el factor de crecimiento epidérmico (se trata de una hormona que se segrega cuando se requiere incrementar la velocidad de recambio de la piel) y la vitamina A. Entre los inhibidores de este proceso destaca, entre otros, la vitamina D.